La expression de Theobal cambio drasticamente.
—¿Cómo sabes que están en los cerros? ¿Qué justicia están reclamando allí? —preguntó con incredulidad.
Isabella dio unos pasos hacia adelante, pero Theobald, cojeando, la siguió. Cuando ella se detuvo, él la miró fijamente, esperando una respuesta.
El viento silbaba a su alrededor, y la voz de Isabella se escuchaba apenas por encima del ruido del fondo.
—Si te calmaras y escucharas con atención —dijo, —podrías oír algo más que el viento.
Theobald in