Capítulo 25: La Verdad.
Seis meses después, la luz cálida de la tarde entraba por los ventanales de un pequeño estudio de diseño en el centro de la ciudad. El aroma a pintura fresca y madera reemplazaba el olor a alfombra cara y tensión corporativa que durante tanto tiempo había asfixiado la vida de Paulina. En la pared principal, un letrero de madera rezaba su propio nombre; no el de la esposa de un magnate, sino el suyo, el que había vuelto a recuperar con orgullo.
Paulina retocaba un boceto sobre su mesa de dibuj