La luz gris de la mañana se filtraba por los grandes ventanales de la mansión Malcukins, iluminando un panorama desolador. Patrick no había pegado un solo ojo en toda la noche. Sobre el escritorio reposaban tres copias firmadas de su declaración completa y la solicitud de entrega voluntaria ante la fiscalía. En el escrito no solo asumía la responsabilidad total del crimen cometido años atrás bajo el efecto de las sustancias, sino que detallaba cómo la empresa de Samuel había utilizado la filtra