Mundo ficciónIniciar sesiónPor Efraín Miranda
–– mi querido perro Efraín... ya ha pasado un mes y la puta de mi mujer no aparece, dime... ¿debería preocuparme?
–– amo, mi señor, no se preocupe, la tendrá arrodillada frente a usted suplicando perdón, daría mi vida porque usted la pueda tener aquí y matarla con sus propias manos
–– El aun no llama Efraín,







