POR VICTORIA
Sabía perfectamente a donde me llevaba cuando me secuestro, pasó lo mismo que la primera vez, simplemente me dormí y cuando Desperté en un cuarto helado y oscuro, sabía perfectamente dónde estaba, me paré con cuidado y una luz blanca muy brillante se encendió dejándome ciega por unos segundos
— Al fin despiertas.
— ¿Qué quieres de mi ahora?
— Todo querida victoria
— ¡Déjame en paz! Muérete de una vez maldito bastardo
No sé escuchó nada más y me afirmé de la muralla cayendo al piso,