PUNTO DE VISTA DE AYLA
Lucien llamó a la manada Luna Zafiro, para pedir la ayuda de Myriam, para el traslado de la obstinada pequeña loba que permaneció toda la tarde encerrada en su habitación. Cuando el sol estaba por ponerse, mi adorada prima llegó al fin. Como era de esperarse, muy al estilo de Myriam, las puertas de la casa de la manada se abrieron, dando lugar a una inmensa ventolera de aire marino y arena que irrumpió en mi sala y, en medio de todo ese tumultuoso escándalo, apareció ella