PUNTO DE VISTA DE AYLA
Salí al jardín interior del salón de reuniones, a respirar un poco de aire fresco, el tumulto, la música y el ambiente encerrado me estaba afectando y sentía mi cuerpo mareado y cansado. Había pasado alrededor de dos horas después del enfrentamiento de la pareja de mi hija Helena y ese Alfa asiático. Me apoyé en uno de los pilares y cerré los ojos para inspirar profundamente, para calmar mi cabeza y mi estómago, que estaba siendo fuertemente pateado por el par de lobeznos