Aquel Sergio al que me gustaba ya se desapareció del mundo.
—Estás equivocado. No tienes derecho de intervenir en mi vida. Mi decisión tampoco no tiene nada que ver contigo.
Hablaba con calma, pero ante mi tranquilidad se puso ansioso Sergio:
—Luna, sé sensata. Una persona como Martín, que es arrogante y prepotente, ¿cómo puede realmente gustarte? Si hubiera sabido que elegirías a él como tu novio, no debería haber llamado a Hernán ese día.
A pesar de que fue él quien me ayudó salir del caos que