Después de la cena y ya eran las nueve de la noche, recordé los bocetos que no había tocado durante casi dos días, y tenía muchas ganas de volver. Esperaba que Lola se ponía en modo cariñosos con Hernán, para que me pusiera en estado de trabajo con el progreso.
—Luna, vayamos a la discoteca, ¿está bien?
Al escuchar la propuesta de un menor, sentí que la brecha generacional entre nosotros era mucho más profunda. Después de tantas cosas pesadas, ¿no sería aliviado volver temprano y hacer algo de