—Me ha gustado Hernán durante muchos años. lo saben las personas presentes, y él también me trata muy bien. Pero desde que apareciste, ni siquiera quiere verme. Incluso hoy vine sin decir a Hernán.
Sí, ocupé tu asiento a propósito para avergonzarte. Pero me arrepiento. No debería haber actuado de manera tan irracional. No volveré a hacer tal tontería. Lo siento.
Pero, Hernán, para mí, es todo. No puedo imaginar lo miserable que sería mi vida sin él. No me gustan las conspiraciones ni los trucos