BEATRIZ
Dejo que el pincel se deslice por el lienzo nuevo, llevo más de cinco horas encerrada en el estudio, con los audífonos puestos, música de fondo y el rostro empapado de lágrimas, pensando en un solo hombre, el mismo que resulta ser el padre de mi hijo.
Al mismo tiempo que no dejo de repetir una y otra vez que necesito dejarlo ir, el Nicola del que me enamoré, quedó en el pasado, y la Bea de la que se enamoró, murió en aquel accidente de auto hace seis años. Es lo mejor, sé que lo va a