NICOLA
El agua fría refresca mi rostro, pero no me quita la sensación aplastante que me avasalla. Levanto la mirada y observo mi reflejo, sintiendo que el aire aplasta mis pulmones, sigo sin creer lo que no se cansan de repetirme una y otra vez. La respuesta sigue siendo la misma; Bea no puede estar detrás de esto, es irreal, ilógico.
Ella es la mujer que amo, la conozco bien, es la madre de Vladimir, mi hijo, es… simplemente no la creo capaz de una cosa así.
—Maldición.
Vuelvo a sacar mi te