ANASTASIA
Pesadilla, eso es lo que he vivido desde que me adentraron a ese sucio juego en el que mi tío, hermano de mi padre, se vestía de gala, con una cabeza de botarga de conejo y me tocaba, me acariciaba ante los ojos expectantes de otro hombre que permanecía escondido en la oscuridad.
Solo hacía eso, no me gustaba, me aterraba, hubo una temporada en la que le quise contar todo a mamá, pero como siempre, me hacía a un lado y volvía a darme la espalda como hasta ahora lo ha hecho.
Nunca le