BYRON
—¡Es que esto es inconcebible! —exclama llena de drama, mi mujer.
La cabeza me duele con tanta palabrería, en especial si se trata de Greta, la mujer con la que me casé cuando mi legítima esposa y madre de Nicola, murió al solo tener cinco años de edad, nuestro hijo, quisiera decir que volví a encontrar el amor, pero con el paso de los años siento que solo estamos estancados en un bucle sin salida.
Pero es la madre de Bianca, a quien quiero como si fuera mi propia hija, la niña de mis o