BEATRIZ
Sabía que la idea de hacer yoga en medio de la noche, con un entrenador personal que Anastasia trajo desde Italia, no era buena idea, y bueno, eso se comprobó cuando Nicola entró de la nada a interrumpir. Sus ojos se oscurecieron, su pecho subía y bajaba, un escalofrío recorrió toda mi espina dorsal y dejé de respirar cuando me vió en una posición en la que el culo lo mantenía hacia arriba, y él me tocaba la cintura para ayudarme a impulsarme y pararme de manos.
—¿Interrumpo algo?
Su