BEATRIZ
La brecha del dolor me atraviesa de tal manera, que es imposible no gritar, pese a que Nicola amortigua el sonido escandaloso contra la palma de su mano, no estaba lubricada, excitada, y eso hace que me duela el tamaño de su polla. Es como ser abierta por dentro. Empuja con tanta fuerza, que rápido mis pezones se endurecen.
—Estás demasiado apretada —susurra a mi oído.
Está completamente desnudo, sube mi blusón hasta dejarme sin nada, cuando quita la mano de mi boca, tomo una bocanad