NICOLA
Escucho atento lo que me dice uno de mis investigadores privados, luego de maldita amenaza, lo más seguro para Bea y Vladimir, es que se vayan a vivir conmigo, mientras hablo para que investiguen lo sucedido, miro de soslayo que Bea sigue empacando las maletas de nuestro hijo, quien se tuvo que despertar y ahora sonriendo ayuda a su madre a empacar.
La idea de que vivamos los tres juntos, no solo le emociona a él, surte el mismo efecto en mí, en especial porque ahora que son míos legal