Capítulo 90. Bastante bien
—¿Por qué tienes miedo, Aletta?
Adrian permanecía en el umbral de la habitación, mirando a su esposa sentada al borde de la cama. Ella tenía la mirada perdida, fija en un punto del suelo de madera, y sus manos temblaban mientras acomodaba las sábanas, que ya estaban perfectamente tendidas.
Adrian entró y se sentó a su lado, posando con suavidad la mano sobre su hombro.
—Llevas más de una hora distraída —dijo despacio.
Aletta dio un respingo, luego respiró hondo e intentó ocultar su ansiedad tra