Capítulo 67. ¡Por favor, no te vayas!
Aletta respiró hondo mientras sentía que le faltaba el aire. —Adrian, te lo ruego... prioriza a nuestro bebé. No busques venganza.
Sus palabras rompieron el silencio; sus dedos aferraban la manta hasta quedar sin color. Los ojos de Aletta estaban rojos e hinchados por un llanto que no cesaba.
Adrian permanecía inmóvil junto a la ventana, con la espalda tensa, como un cable a punto de romperse. No respondió de inmediato.
En aquella fría habitación VVIP, solo se escuchaba el pitido del monitor ca