Capítulo 37. El diario de Samantha
—¿Crees que soy estúpido, Aletta? ¿Que no sé lo que estás tramando a mis espaldas?— La voz de Adrian rompió el silencio del amplio despacho, afilada y fría.
Aletta acababa de dejar el informe del último trimestre sobre el escritorio; sus manos temblaban ligeramente, aunque se esforzaba por ocultarlo.
Adrian ni siquiera volteó. Seguía fijo en la pantalla del monitor, sus dedos tecleando con un ritmo demasiado rápido, demasiado preciso… y eso, precisamente, hacía que Aletta se sintiera amenazada.