45. EL REGRESO DE FENRIR
EL
Estaba en la piscina romana, sentado contra uno de los muros mientras pensaba en lo que estaba por hacer; Camellia se removió entre mis piernas, y enderece la cabeza.
Ella estaba sentada entre mis piernas, descansaba contra mi pecho; con mis brazos a su alrededor.
-¿Ya decidiste qué haremos con Damian?. - dijo finalmente ella con la voz calmada.
Le apreté el abrazo y hundí la cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro, justo donde la marca empezaba. Comencé a mordisquear la zona que apen