31. ELLA NADA CON LA CORRIENTE
ELLA
Los amplios pasillos jamás fueron tan largos ni fríos para hacerme sentir insignificante o incapaz de llevar el peso de toda una raza sobre mis hombros.
Durante su caminata por el pasillo exterior del palacio hacia el bosque vistiendo solo leggins y top deportivo fue corto, había aprendido hacía mucho que correr sin zapatos en el bosque me generaba una sensación de paz que rara vez podía encontrar en otras cosas.
Todos los aromas se mezclaban con fuerza y era abrumador la sobrecarga de se