16. PROMETIDO INSTANTANEO
EL
Cuando la vi desplomarse entre en pánico total, derribe al guardia y alcancé a tomarla en brazos. Su cuerpo estaba oculto entre el enorme saco del guardia.
Cuando por fin me deshice del saco, enloqueci; apenas la reconocí, había sangre corriendo por sus mejillas y en la comisura de sus labios. Mis manos sentían la humedad en su piel, estaba sangrando también.
Las heridas en sus brazos la reconocí, los mismos signos escritos en la carta que dejó Lilia en mi casa.
-¿Qué es esto?, ¡¿QUE PASA?!.