—Una semana después de regresar a Nueva York, la vida había recuperado una especie de normalidad. Lucía se despertaba cada mañana junto a Adrián, desayunaban juntos, y cada uno se ocupaba de sus responsabilidades. Echo seguía siendo su proyecto más preciado, pero ahora lo usaba para ayudar a organizaciones sin fines de lucro y pequeñas empresas a protegerse de ataques cibernéticos.
Adrián había delegado gran parte de la gestión de Nexus Corp en un equipo de confianza, dedicando más tiempo a su r