—La euforia de la victoria en la isla se desvaneció rápidamente cuando Lucía comenzó a analizar los datos descargados del sistema Fénix. Lo que encontró la heló la sangre. No era solo un sistema de inteligencia artificial avanzado. Era una red global de vigilancia y control que Sebastián había estado construyendo durante décadas, con ramificaciones en gobiernos, corporaciones y organizaciones criminales de todo el mundo.
Lucía estaba sentada en la suite del hotel en Zúrich, con la laptop abiert