En un abrir y cerrar de ojos, llegó el día en que Fabian daría su conferencia en la Universidad de N City.
Sylvia se despertó a las cuatro de la madrugada y ya no pudo volver a dormirse. Estaba emocionada. Había resistido tres años en el barrio marginal esperando precisamente este día.
Después de hoy, por fin podría marcharse.
De pie en su habitación, eligió un conjunto sencillo y funcional: un chándal blanco.
A su lado, sobre la mesa, estaba el teléfono que había guardado en el cofre de madera