Mundo ficciónIniciar sesiónLentamente, milímetro a milímetro, bajó la espada. Las sombras que trepaban por las paredes se detuvieron, aunque no desaparecieron.
—Guarden sus armas —ordenó Kael a los suyos, levantando una mano—. No estamos aquí para derramar sangre. Estamos aquí para preservar la corona.







