POV: Sigrid
Mi respiración, pesada y consciente, más la sangre deslizándose por mi cuerpo. Esos eran los únicos sonidos en los Aposentos del Halcón, porque el silencio era tan absoluto que la sangre goteando desde mis dedos descalzos hasta la intrincada trama de la alfombra persa provocaba ondas ensordecedoras en la estancia.
Frente a mí, la figura inmensa de Haldor llenaba el umbral del pasadizo secreto.
No hizo ningún movimiento brusco, ni desenvainó su espada ni buscó amenazas ocultas en las