POV: Sigrid
El gong todavía vibraba en mis huesos cuando Einar cargó.
No me moví.
No saqué la espada del Norte. No desenvainé la daga de Haldor. Mantuve los brazos sueltos a los costados, las rodillas apenas flexionadas, la respiración estable. Decenas de miles de gargantas contuvieron el aliento al mismo tiempo, y el silencio del coliseo se volvió tan denso que pude escuchar el susurro del viento entre las gradas, el chirrido de los herrajes en el yelmo de león de Einar, el latido obsceno de m