POV: Sigrid
El olor de la arena sagrada era inconfundible. Era una mezcla nauseabunda y embriagadora de tierra seca, óxido antiguo, sudor humano y sangre derramada durante siglos.
El amanecer se rompió sobre el Palacio Dorado, pero en lugar de luz, trajo un cielo encapotado, teñido de un gris plomizo que amenazaba con una tormenta inminente. El aire estaba tan cargado de electricidad y magia reprimida que era difícil respirar.
Me encontraba en las sombras del túnel de acceso este, esperando la