Capítulo explícito.
POV: Sigrid
El contraste entre la frialdad de la guerra inminente y el calor sofocante de nuestros aposentos era embriagador.
Habíamos ordenado a la guardia que despejara el pasillo entero. Nadie podía acercarse a menos de cien metros de las inmensas puertas de roble de nuestra habitación. Esta noche no éramos la Emperatriz del continente y el Rey de las Sombras; éramos simplemente Sigrid y Haldor, dos almas fracturadas que habían encontrado la salvación en el fuego del otro,