«¿La señora Castellano y el señor Castellano no están en buenos términos entre ellos?» preguntó Elara.
—Sí, Dan me dijo que el señor Castellano llegó a casa ayer echando chispas de ira —dijo May entusiasmada.
—¿En serio? —preguntó Elara, todavía sin creer la historia de May.
—Pensé que nos darían el día libre porque siempre lo hacemos cada año —cotilleo May en voz baja.
—Tal vez haya venido a echarla él mismo —sugirió Elara.
Estaban hablando de ella y de Sebastian.
A Valeska se le hundió el est