Cerró la puerta de un portazo tan fuerte que las paredes parecieron vibrar, produciendo un sonido agudo que recorrió el pasillo vacío.Lanzó su ropa al cesto de la lavandería. Se quedó de pie en medio de la habitación.El video se reproducía una y otra vez en su mente, como si no existiera ningún botón de pausa.La forma en que ella movía su cuerpo, la manera en que el hombre la recorría con la mirada bajo esa máscara, sus gemidos ahogados, la lencería roja que lo exponía todo.Sus manos se cerraron en puños a sus costados.—Maldita sea —maldijo mientras intentaba pensar en otra cosa.—Eso se suponía que debía hacerlo yo con ella —pensó. Antes era de los que se enfadaba con facilidad; había construido su calma durante años, pero ahora esa disciplina se estaba desmoronando.—¿Por qué la persona que amo siempre me traiciona? —rió con amargura.—Si todo el mundo iba a traicionarme, ella no debería estar entre ellos.Otro recuerdo le cruzó la mente.Jane, su exnovia.Lo había dejado por D
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