Punto de vista de Maeve
Le eché un vistazo al reloj de arriba. Las diez y veinte...
¡Y se suponía que tenía que estar en el palacio en diez minutos!
Iba a llegar justo. Muy justo.
La clínica de la doctora Meadows no estaba, ni mucho menos, lejos del palacio. No solo estaba a tres kilómetros de la Calle Mona, sino que incluso habíamos terminado con casi cuarenta minutos de sobra.
Lo que había olvidado tener en cuenta eran las pruebas que había ordenado tras mi cita. Orinar en un vaso