Me negaba a contribuir o empeorar esos temores de cualquier forma. Así que cuando le prometí que esperaríamos, lo dije en serio.
Y no tenía la menor intención de romper esa promesa.
Pero... oh, cómo dolía.
Cada gota de mi sangre alfa gritaba con el impulso primario de reclamar a mi pareja. Necesitaba que el mundo entero viera a quién pertenecía, que era mía en todos los sentidos posibles. Pero me contuve... por ella.
Haría cualquier cosa por ella. Cualquier cosa por verla sonreír y vivir su