Tomás intentó hablar con Adriana esa tarde.
No a través de su abogado. Personalmente. Mandó un mensaje desde su propio teléfono con una sola frase: Necesito que hablemos antes de que esto siga.
Adriana lo leyó tres veces. No porque el mensaje fuera ambiguo, sino porque quería asegurarse de que la respuesta que iba a dar era exactamente la que quería dar.
Le respondió: Habla con mi abogado.
Tomás no contestó.
Eso significaba que ya sabía lo que había en la bóveda, que la carta de Nerea lo nombra