Gael no llegó con remordimiento. Llegó con cinco páginas.
Ese detalle le bastó a Adriana para entender desde dónde venía su colaboración. No había culpa en el sobre que su abogado recibió a las diez de la mañana, solo cálculo. Cinco páginas impresas, el nombre completo de la socia de Marchetti —doctora Ilaria Conti—, número de registro profesional en Francia, fecha de incorporación a la Fundación Ferrer-Costa como asesora científica y tres correos electrónicos que mostraban comunicación directa