Beatrice eligió el Hotel de Paris porque sabía que algunos lugares declaran antes que las personas.
El salón principal, con sus lámparas impecables y sus arreglos florales blancos, no era un espacio neutral. Era el tipo de lugar donde las familias del Principado anunciaban alianzas, justificaban decisiones y hacían que el dinero pareciera moral. Beatrice entendía ese idioma mejor que nadie. Por eso se colocó frente a las cámaras vestida de marfil, con dos abogados a la derecha y sin Tomás a la