Que la imagen fuera un montaje no la hacía desaparecer.
Adriana lo aprendió en las veinticuatro horas siguientes, durante las que la foto manipulada siguió circulando en tres grupos cerrados de mensajería vinculados al círculo de familias del Principado, ya sin el artículo que la acompañaba, pero igual de eficaz como herramienta de sospecha. No hacía falta que nadie la citara con precisión. Bastaba con que existiera como referencia compartida, con que alguien en una cena pudiera decir vi algo s