Lorenzo esperaba abajo cuando Adriana bajó.
No en el lobby. En el pequeño corredor lateral que daba a la salida de la galería, con el maletín cerrado y la mirada de alguien que ha tomado una decisión que ya no necesita revisión.
Adriana lo vio antes de que él la viera. Tuvo ese segundo para observarlo sin que lo supiera: la forma en que sostenía el maletín, la quietud de su cuerpo en contraste con la urgencia del edificio alrededor, esa calma que no era pasividad sino la forma que tenía de exist