El mensaje de Bianca llegó a las seis y cuatro minutos.
No fue una llamada. Fue un texto en la línea directa que Franco todavía no había cerrado, esa que Damián llevaba semanas sugiriendo bloquear y que Franco había mantenido abierta con una justificación que no era del todo una justificación: la información también podía llegar desde los lugares que uno prefería no escuchar.
El vehículo aún no había salido del perímetro de la galería.
Damián conducía. Adriana iba en el asiento trasero con la c