**Punto de vista de Aria**
El humo se espesó, quemándome los ojos y la garganta. Leo empezó a toser, un sonido débil y entrecortado. Tropecé hacia el baño, abrí la ducha en frío y empapé dos toallas grandes. Envolví una alrededor de Leo, cubriéndole la nariz y la boca, y me puse la otra sobre mi propia cara. Nos sentamos en la bañera vacía, el agua cayendo sobre nosotros como lluvia. El aire se volvía más caliente. El humo se colaba por debajo de la puerta del baño.
“Quédate despierto, mi amor”