### Punto de vista de Aria
El aire en el ala era demasiado quieto. Olía a abrillantador y a dinero viejo. Mi hijo se inquietaba contra mi hombro, su carita enrojeciendo. Sentía que las paredes se cerraban sobre mí. Necesitaba moverme.
—Vamos a salir —dije a la habitación vacía.
Lo envolví bien en su manta, asegurándome de que su cabecita estuviera apoyada. Pasé junto al guardia que estaba en mi puerta. Asintió con ojos inexpresivos y se puso a caminar detrás de mí. No preguntó adónde iba. Solo