Lo extraño, a pesar de todo.
EIZA
Pasaron más de seis meses desde que decidí alejarme de la ciudad y de todo lo que me recordaba a Emir. Mi vientre ya era evidente; la vida que crecía dentro de mí era una mezcla de alegría y tristeza, pero sobre todo me hacía pensar en el futuro que debía construir para mí y para mi bebé. Vivía en una pequeña casa en las afueras de Milán rodeada de paz y lejos del ruido que alguna vez fue mi vida. Mi amiga Laurien trabaja como dependienta en una tienda de ropa, y yo pasaba horas diseñando,