Jacob.-
Habían pasado días y estaba sumergido en el trabajo, hoy fue agotador y bastante agrío el día aceptando y firmando la sociedad con Alfred Franco, no quería ni siquiera verle la cara al idiota novio de mi madre, todo lo dejé en manos de Ronie, mi mente era una traicionera que no dejaba de pensar en Natalia.
Cuando la puerta del ascensor se abre me encuentro con la figura de mi madre esperándome en la puerta.
— ¿Qué haces aquí?
— Vine a verte hace días que no sé de ti, Alfred me indicó de