Capítulo 172
DÉBORA ANDRADE
—¿Gleice? ¿Bromeando con mi invitada? —le preguntó a la presumida, pero miró descaradamente mis pechos, que ahora estaban al descubierto. La tal Gleice parecía estar ahogándose, toda roja.
Tuve ganas de decir: «¡Muérete de envidia, chismosa!», pero me contuve, esa debe estar muerta de rabia.
— Le traje ropa, señor. —Me miró fijamente.
— ¡Ya te puedes ir! Yo ayudo a la señorita a terminar —dejó de hablar, pero ahora la miraba de una manera qu