Desde la perspectiva de Ivy
Marcus llamó a Adrian un lunes y Adrian me llamó a la oficina y su voz tenía la calidad específica que adquiría cuando algo requería gestión, uniforme y cuidadosa y ligeramente aplanada.
—Necesito que vengas —dijo—. Hoy. La oficina de Marcus. A las tres.
—¿Qué pasa?
—Daniel se puso en contacto con Marcus.
Dejé el lápiz.
—Le dijo a Marcus que tienes pruebas de que me conocías antes de aquella noche en el Lark Hotel. Que el encuentro fue organizado, no accidental. Que