Capítulo 35

El auto de Emir seguía parqueado a un costado de la vía; sus manos temblaban al sostener el volante.

—No me pidas que haga eso, yo no puedo hacerlo.

—Eres un maldito cobarde. Así dices amarme y hacer todo por mí. Sabes que matando a esa mugrienta puedo conseguir todo; seré feliz, Emir, y todo será gracias a ti.

—Estamos hablando de asesinar, de quitarle la vida a una persona.

Aunque no lo demostraba, ella también tenía miedo de asesinar, pero odiaba tanto a Kristhel que quería verla muerta
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