Soltando un suspiro, bramó.
—Arvid Mehmet, que sea la última vez que me tomas de esa forma.
Se oponía a subir. Él la tomó en sus brazos y la llevó al coche, encendió este y salió del estacionamiento del restaurante Bruce.
—¿Puedo saber qué hice para que estés así? ¿No quedamos en que retomaríamos…?
—¡No quedamos en nada! —replicó molesta—. Dije que lo intentaría, más nada. Pero después de lo que sucedió hoy no tengo ánimos de intentar mantener una plática contigo, menos amistad. Así que evita a