158. ¿Nueva asistente?
El sol se cuela en la habitación a través de las rendijas de la persiana, trazando líneas doradas sobre la cama. Ethan duerme plácidamente a mi lado, con un brazo alrededor de mi cintura y el otro bajo mi cabeza.
Me giro despacio para contemplarlo. Su respiración es serena, los mechones claros le caen sobre la frente y parece completamente ajeno al torbellino que llevo dentro.
Hoy volvemos de verdad a la realidad.
Han pasado siete días desde que regresamos de San Francisco. Siete días metidos e